La extensión de los flaps cambia la curvatura del perfil alar, y en algunos
casos también su superficie, lo que implica una transformación en las
características aerodinámicas del ala, que se traduce, entre otros,
en los siguientes efectos (ver capítulo 1.5):
El coeficiente de máxima sustentación (CL max.) se incrementa.
La resistencia también se incrementa.
El ángulo de incidencia es mayor.
Como consecuencia de lo anterior, la influencia de extender flaps en el aterrizaje es la siguiente:
El aumento del coeficiente de sustentación implica una menor velocidad
de pérdida, lo cual permite realizar la aproximación final y operaciones
posteriores del aterrizaje con velocidades más bajas.
Menor velocidad y mayor resistencia implican menor distancia horizontal recorrida
por unidad de tiempo; se recorre menos distancia horizontal (fig.6.3.2).
Observando la geometría de la aproximación final (ver 6.2.3),
podemos deducir que si la distancia horizontal disminuye (o la altura se incrementa),
el ángulo de descenso debe ser mayor (fig.6.3.1 y 6.3.2).
Si recuerda la igualdad: actitudº + incidenciaº = ataqueº + ascensoº
(ver 1.7.3) deducirá que, para mantener la
trayectoria y el ángulo de ataque (ataque + ascenso), si aumenta la incidencia
debe disminuir en la misma cantidad la actitud. En otras palabras, la actitud de morro
es menos elevada. Por tanto, extender flaps facilita la visión al frente, aunque
hace más trabajoso mantener la rueda de morro en el aire tras la toma.
Tenemos pues, que los factores sustentación y resistencia puede ser variados
por el piloto mediante el uso de flaps. Básicamente, cuando estos son bajados
la velocidad tiende a disminuir debido a la mayor resistencia, salvo que incremente
la potencia o baje el morro (menor ángulo de ataque), y el ángulo de
descenso es mayor lo que implica una senda de aproximación más pronunciada.
En todos los aviones, extender el ultimo punto de punto (full flap) supone incrementar
al máximo la resistencia y el ángulo de incidencia, pero en muchos aviones
ligeros, típicos de entrenamiento, solo tiene un pequeño efecto en la
reducción de la velocidad de pérdida. Por tanto, si no necesita extender
el último punto de flap para incrementar aún más la resistencia,
hay pocas razones para extender este último punto, salvo que el campo sea realmente
corto y/o necesite la ligera reducción en velocidad producida por la extensión
de dicho último punto.
Hay muchas circunstancias en las cuales el piloto debe recurrir a la extensión
de flaps, por ejemplo:
En un campo corto, estará interesado en aterrizar con una velocidad menor
para acortar la cantidad de pista necesaria.
Si el campo tiene obstáculos cercanos a la pista necesitará aproximarse
con un ángulo relativamente mas acentuado. Tendrá que echar mano de
los flaps y aprovechar el incremento de resistencia provocado por su extensión.
En un campo blando, convendrá que el aeroplano contacte con el suelo a
la mínima velocidad posible.
Si observa que la senda actual le lleva más allá del punto seleccionado
para aterrizar (lo sobrevolará), sacar flaps proporcionará un ángulo
de descenso más acentuado manteniendo una velocidad de aproximación
dentro del rango recomendado.
Si ha calculado mal el comienzo de la aproximación y se encuentra con exceso
de energía (altitud, velocidad, o ambas) puede disiparla gracias a la resistencia
añadida y a un ratio de descenso mayor.
Debe saber que los aeroplanos antiguos no tenían flaps, si el piloto estaba
alto y/o con una velocidad superior a la recomendable (exceso de energía) debía
recurrir a "resbalar" para corregir
ese exceso. Léase el manual de operaciones del avión antes de hacer
resbales con flaps extendidos, en algunos modelos de avión los constructores lo desaconsejan.
Velocidad de aproximación
con flaps. Con flaps abajo, las velocidades de aproximación
son mas bajas que si esta se hace con flaps arriba. Algunos manuales indican que la
aproximación debe hacerse entre x nudos de velocidad sin flaps
e y nudos con full flap, dejando la tarea de interpolar las velocidades
con extensiones intermedias (partial flap) para el piloto; otros indican la velocidad
sin flap y la reducción a realizar por cada punto de flap extendido, y otros
indican las velocidades para todas las posiciones de flap.
En la práctica, las escuelas (al menos las que yo conozco) suelen establecer
una velocidad máxima de aproximación sin flap, algo más alta
de la recomendada para evitar problemas, y por cada punto de flap extendido reducen
la velocidad en 5 nudos.
No olvide que al extender flaps debe adaptar los parámetros de vuelo (actitud,
etc.) a esa nueva configuración y volver a compensar el avión; utilice
los compensadores. Tampoco olvide que no debe extender flaps mientras vuele con
una velocidad superior a la indicada por el fabricante (mayor valor del arco blanco).
Un viento racheado o cruzado y fuerte es una buena razón para usar algo
menos que full flap (parcial flap) e incluso puede ser aconsejable aterrizar con flaps arriba. Esto se debe a que:
Cuanto mayor sea la extensión de flap menor actitud de morro arriba es
necesaria. Esto supone que si una ráfaga le roba unos nudos de velocidad
sobrevolando la pista y toma prematuramente, la actitud de morro más arriba
aterrizando sin flap hará que el avión toque la pista con el tren
principal. Esto es bueno porque este tren está diseñado para soportar
un mayor esfuerzo de carga que la rueda de morro.
Puesto que la fuerza ejercida por el timón de dirección, estabilizadores,
etc. es proporcional al cuadrado de la velocidad, tomar con una velocidad algo más
alta (sin flaps) le proporciona mayor ayuda para combatir la fuerza lateral ejercida
por el viento cruzado sobre el fuselaje. Un modesto incremento en la velocidad de
toma significa una ayuda significativa para mantener el control en caso de viento
cruzado, pero a costa de aumentar la cantidad de pista necesaria, tenga esto en cuenta.
Por contra, no olvide que la velocidad de pérdida sin flap es mayor que con flap.
6.3.2 Efecto del viento en aproximación.
Suponga que un día cualquiera, comienza su aproximación exactamente
a la misma altura y distancia que días anteriores, los parámetros de
vuelo (velocidad, potencia, actitud, etc.) son perfectos. Sin embargo, a medida que
desciende observa que no se aproxima lo suficiente, cada vez está mas bajo
y la pista sigue estando lejos; si sigue así no llegará y aterrizará
en cualquier lugar antes de la pista. ¿Que ha sucedido? Pues muy sencillo,
no ha tenido en cuenta la intensidad del viento. Veamos:
La distancia horizontal recorrida por un aeroplano depende de su velocidad respecto
al suelo (Ground Speed - GS), o sea que es igual a la velocidad
verdadera (True Airspeed - TAS) +/- la velocidad del viento. Con
viento en calma la velocidad del avión es la misma respecto al suelo
que respecto al aire (GS=TAS), así que la distancia recorrida y por añadidura
el ángulo de descenso son los esperados; si los parámetros de vuelo
son correctos, el avión seguirá el trazo de la senda hasta el punto
de referencia. Pero en presencia de viento las cosas cambian un poco (fig.6.3.4).
Con viento en cara, el avión está volando
en una masa de aire que se desplaza en sentido contrario, visto desde el suelo es
como si ese viento "frenara" al avión. La TAS sigue siendo la misma,
pero la GS es menor y eso hace que disminuya la distancia recorrida respecto al
caso anterior. En esas condiciones el avión se aproximará cada
vez un poco más por debajo de la senda; de seguir así no llegará
al punto de referencia.
Como el piloto advierte que vuela por debajo de la senda, añade potencia y
sube un poco el morro del avión para mantener la velocidad aerodinámica
(TAS). Puesto que distancia=velocidad*tiempo, para recorrer la misma distancia, si
la velocidad respecto al suelo (GS) disminuye habrá que aumentar el valor tiempo
¿no?. Pues eso es lo que ha hecho: al poner más potencia la tasa de
descenso es menor, el avión cae más lentamente y permanecerá
más tiempo en el aire.
Con viento en cola no debe aterrizar, pero si lo hiciera este le empujaría,
resultando una mayor distancia recorrida e ir más allá del punto de
referencia; esto le exigiría una longitud de pista adicional de la cual quizá no disponga.
Resumiendo:
el viento en cara agudiza la senda de aproximación y reduce la distancia recorrida,
mientras que el viento en cola reduce el ángulo de la aproximación e
incrementa la distancia recorrida. El piloto debe tener en cuenta el viento antes de aterrizar.
Otro aspecto a tener en cuenta es que: en presencia de viento la dirección
de vuelo relativa al suelo no es la misma que la dirección de vuelo a través
del aire. Con viento nulo ambas coinciden, pero con viento en cara, y por supuesto
en cola, difieren. En el ejemplo de la fig.6.3.4 vemos como para corregir el desplazamiento
por viento y mantener la senda que lleva a la pista (línea discontinua) el
avión sigue una línea de vuelo respecto al aire menos pronunciada
(línea de puntos). Digamos que mientras la senda a la pista sigue siendo de
3º la dirección de vuelo en el aire es de solo 2º.
Como el viento relativo es el recíproco
de la dirección de vuelo a través del aire y afecta al ángulo
de ataque (el cual se mide respecto a aquel), para mantener el ángulo de ataque
apropiado en el caso expuesto, la actitud de morro arriba con el viento dado debería
ser más alta que con viento en calma. Conclusiones:
Necesita percibir la dirección de vuelo relativa al suelo para asegurar
que arribará al punto de referencia elegido para aterrizar.
Necesita percibir la dirección de vuelo a través del aire para
determinar que actitud de morro es la que procura un ángulo de ataque apropiado.
Si está descendiendo con viento en cara necesitará una tasa de descenso menor.
En cualquier situación donde tenga menor tasa de descenso necesitará
menos actitud de morro abajo.
Hasta aquí la teoría, pero ¿como corregir esta situación
en la práctica?. Pues podría por ejemplo comenzar la aproximación
un poco más cercano a la pista (esto se dijo en el capítulo anterior),
o realizar el descenso con un poco más de potencia, o ambas cosas, pero calcular
cuanto más cerca o cuanta más potencia no es fácil. La solución
más sencilla reside en una regla de oro: "con viento de intensidad
moderada o alta, incremente la velocidad de aproximación en 1/4 de la velocidad
del viento". Si el viento en cara es de 20 kts, entonces debe incrementar
su velocidad en 5 kts (20/4=5). Salvo que el campo sea corto, este incremento no le
debe suponer problemas con la longitud de la pista y tiene la ventaja que si el viento
decrece en intensidad y le "roba" unos nudos de velocidad aerodinámica
seguirá estando suficientemente por encima de la velocidad de pérdida.
6.3.3 Corrigiendo la aproximación.
Como hemos visto, hay numerosos factores afectando a la aproximación, de
manera que existe un buen porcentaje de probabilidades de que no acierte plenamente
con los parámetros (principalmente la distancia porque la altura se supone
fijada) y desarrolle toda esta fase sin hacer alguna corrección, aunque sea
mínima. Ello se puede deber a varios factores, como por ejemplo:
No ha mantenido la altitud del circuito y al comenzar la aproximación está
desplazado verticalmente de la senda de descenso (factor a de la
fig.6.2.6).
Ha mantenido la altitud escrupulosamente pero se le ha ido de las manos la velocidad.
Si es más baja de la recomendada ¡peligro¡
se está acercando a la velocidad de pérdida y tiene poca altura
para recuperarla; si es mucho más alta, puede encontrarse practicando la recogida
subido en un misil. En ambos casos, estará descendiendo con una tasa más
elevada (mas fpm) y un ángulo mayor (senda más pronunciada).
Su estimación de distancia es perfecta y la velocidad la adecuada, pero
no ha tenido en cuenta la intensidad del viento y la velocidad respecto al suelo no
es la esperada, lo mismo que la distancia que recorrerá.
Hoy no está el instructor a su lado y el avión soporta menos peso,
o lleva a un par de amigos a los que ha convencido para volar y además de mayor
peso su distribución es ligeramente diferente.
Ha calculado todo al milímetro y ha hecho su trabajo a la perfección,
pero hoy no es su día para un aterrizaje de libro. Una ascendencia/descendencia,
justo unos metros antes de la pista, tira misteriosamente del avión hacia arriba/abajo,
o el viento rola a otra dirección, o disminuye/aumenta su intensidad, o...
Etcétera.
Aun a riesgo de ser repetitivo, de forma general y en base a lo expuesto hasta
ahora, veamos algunas sugerencias para corregir la senda de aproximación:
Al comenzar la aproximación final, el piloto estima el punto de aterrizaje
juzgando el ángulo de descenso. Si en algún momento observa que sobrepasará
dicho punto, está alto: a) Si tiene potencia aplicada disminúyala;
manteniendo la misma velocidad, la actitud es de morro más bajo, la tasa
de descenso es más alta y la senda más empinada. b)
Incremente la extensión de flaps para aumentar la resistencia y adapte el
aeroplano a la nueva velocidad cambiando la actitud de morro en la cantidad necesaria.
Menos potencia y/o más flaps producirán una aproximación más
inclinada (fig.6.3.5 y 6.3.6).
Si por el contrario, observa que no llegará al punto elegido, está
bajo: a) Incremente la potencia (así reduce la tasa de descenso)
y el ángulo de ataque para mantener la velocidad. b) Reajuste
la senda. Salvo que se encuentre con altitud suficiente para reaccionar, como norma
general nunca intente corregir esta situación retrayendo flaps, ello
provocaría una disminución súbita de la sustentación y
que el aeroplano se hunda más rápido todavía.
No caiga en la tentación de tratar de aplanar la senda simplemente levantando
el morro del avión. Con eso lo único que conseguirá es aumentar
el ángulo de ataque, reducir la velocidad e incrementar la resistencia (tenía
un déficit de energía y encima lo empeora). Además de que puede
acercarse peligrosamente a la velocidad de perdida (atención
a eso), el ratio de descenso será peor, el avión se hundirá
más rápidamente y no alcanzará su punto de referencia. Por esta
razón, si ve que en su descenso se queda corto nunca intente
aplanar la senda solo levantando el morro; en lugar de ello, levante
el morro y además añada potencia simultáneamente
(tire de la curva de potencia hacia arriba para disminuir la tasa de descenso -fig.6.3.6-).
Aunque ya se dijo en el capítulo anterior,
recuerde: para cualquier configuración del aeroplano y una misma velocidad,
añadir potencia "aplana" la senda mientras que reducir potencia la
hace mas pronunciada. Esto se refleja en la fig.6.3.6, en la cual podemos ver como
manteniendo la velocidad, al aumentar/disminuir la potencia varía la tasa y
el ángulo de descenso. En este caso la velocidad corresponde a la de mejor
ratio de descenso, marcada por el punto de tangencia de la línea trazada desde
el origen a la curva de potencia.
Controle la velocidad mediante la actitud de morro (ángulo de ataque) y
el ángulo de descenso con la potencia, y para permanecer en la senda, si cambia
una de estas variables cambie simultáneamente la otra, es decir: "el
ángulo de descenso y la velocidad apropiadas se mantienen ajustando simultáneamente
los cambios de actitud con cambios en potencia".
Una regla importante. Si en aproximación final el morro del avión
está bloqueando nuestra visión del punto de referencia, debemos estar atentos. Hay varias posibilidades:
Posiblemente la actitud es de morro muy alto lo cual significa que podemos estar
cercanos a la pérdida.
Otra posibilidad es que estamos altos, no nos dirigimos realmente al punto escogido
sino que aterrizaremos más lejos.
Es posible que tengamos ambos problemas, mucha altura y poca velocidad.
Puede ser algo deliberado. Hemos descubierto que nos aproximamos con mucha velocidad
y poca altitud así que levantamos el morro para volver a la senda, recuperamos
altitud a costa de perder velocidad. Durante esta corrección el morro bloqueará
nuestra visión adelante, pero ojo, si el morro del avión tiene una posición
como la descrita debe ser por una razón muy especial y solo de forma muy temporal.
Recomiendo la lectura del capítulo 1 (Energy Awareness and Energy Management)
del manual online See How It Flies, en el cual
su autor, John Stewart Denker, hace una exposición realmente brillante sobre
algunos aspectos del vuelo, enfocándolos bajo un punto de vista "energético".
Considero que lo allí expuesto es realmente útil en cualquier fase del
vuelo, pero especialmente en aproximación final.
6.3.4 Recogida.
El término recogida (en inglés flare o roundout)
se refiere a la fase del aterrizaje en la cual el piloto efectúa una suave
transición desde la actitud de morro abajo, propia del descenso, a una actitud
de morro arriba propia para contactar con la superficie, obviamente tirando de la
palanca de control (fig.6.3.7). El objetivo es pasar de una dirección de vuelo
descendente a una dirección de vuelo paralela a la pista, con el avión
a unos pocos centímetros sobre esta y decelerando paulatinamente hasta que
la insuficiente sustentación le haga contactar con el terreno con la menor
energía
(velocidad+altura) posible. (1)
Para una buena realización de la maniobra, debe prestar atención
a tres escalas de tiempo, cuanto debe transcurrir desde el comienzo de la recogida
hasta que:
Su dirección de vuelo sea horizontal.
Alcance el nivel de vuelo más cercano al suelo.
Decelere hasta la velocidad adecuada para contactar con la superficie.
Estos tres elementos son las principales variables que determinan el resultado
de la maniobra; en consonancia, las tres claves independientes que debe tener en cuenta
para controlarla son:
La velocidad que tiene el avión en el momento de la recogida.
La altitud a la cual se inicia esta.
La cadencia con la cual cambia la actitud de morro abajo a morro arriba.
Típicamente, Vd toma las decisiones en ese orden: 1) establece una velocidad
de aproximación; 2), esa velocidad determina la altitud a la cual comenzar
la recogida (a mayor velocidad mayor altura de comienzo); y 3), ajusta la cadencia
del cambio de actitud conforme a esa circunstancia.
Como puede suponer, cada autor tiene su propia idea de como explicar la maniobra
de la forma más didáctica. Algunos denominan recogida (flare o roundout)
a todo el proceso hasta que el avión toca con el tren en el suelo (touchdown),
otros dividen los mismos hechos en recogida (roundout) y fase de hundimiento (skimming),
etc. Por mi parte, me apunto a la forma primera.
Realización de la recogida.
Cuando el aeroplano se encuentre a una distancia del suelo que dependerá principalmente
de la velocidad (veremos después algunos consejos), comience la recogida
tirando del volante de control para ir cambiando la actitud de morro (de descenso
a vuelo nivelado), movimiento que debe continuar de forma suave y progresiva hasta
que el aeroplano vuele paralelo a la pista y a muy pocos centímetros de esta.
A medida que cambie de actitud, el ángulo de ataque irá aumentando
(fig.6.3.8) con lo cual:
De forma paulatina la sustentación va en aumento con lo que la tasa de
descenso disminuye, hasta el punto que, si la maniobra está bien hecha, cuando
el avión esté a pocos centímetros de la pista debería
volar nivelado.
La resistencia es cada vez mayor, de manera que el avión decelera progresivamente.
Durante este proceso, que tiene lugar en un corto espacio
temporal, Vd ha ido cambiando en la fórmula de la sustentación
los valores velocidad y coeficiente de sustentación (menor v2 y
mayor CL) de manera que ha cambiado de trayectoria y se encuentra sobre
la pista con un ángulo de ataque mayor que el que tenía y una velocidad
sensiblemente menor. Por otro lado, la cercanía del avión al terreno
hace que aquel se vea afectado por el efecto
suelo y por ello se sustente con una velocidad más baja.
Bien porque ha hecho la aproximación sin potencia (planeo), o porque
ha cortado gases en el momento de comenzar la recogida o justo con el avión
paralelo a la pista, la progresiva pérdida de velocidad va haciendo decaer
la sustentación y el avión tiende a hundirse.
A medida que el avión quiere caer siga levantando gradualmente
el morro del avión, lo justo para mantener la poca altura que tiene, sin
elevarse. Con esto consigue dos cosas: 1) el cada vez mayor ángulo
de ataque produce por un lado que se mantenga temporalmente la altura,
y por otro que el avión siga decelerando y perdiendo energía; 2)
la actitud de morro arriba propicia que el avión
contacte con el suelo sobre el tren principal manteniendo la rueda de morro en el
aire (en aviones con tren triciclo). Continúe
con este proceso hasta que la velocidad decaiga tanto que el avión no puede
sustentarse, momento en el cual se hundirá suavemente y contactará con
el suelo de forma poco perceptible (2).
Tenga en cuenta que mientras que en aviones con tren triciclo se toma con el tren
principal manteniendo la rueda de morro en el aire sin soportar ningún peso,
en aviones con patín de cola la maniobra difiere ligeramente pues se
requiere tomar con las tres ruedas simultáneamente.
¿Cuando comenzar la recogida?.
Aunque el punto donde comenzar la recogida varía según el peso
del avión, la velocidad, si aterriza con flaps o el avión limpio, etc.
he aquí algunas sugerencias que pueden servir de ayuda:
Intente juzgar la altura a la que se encuentra el avión por encima de
la superficie en base a la altura de objetos conocidos.
Lo mismo pero en función de la perspectiva con que ve la pista.
Si el punto donde parece que va a tocar el suelo se aproxima rápidamente
es que cae demasiado rápido, minore la tasa de descenso tirando un poco más
del volante de control.
Use su sentido del tiempo. A cada momento en corta final pregúntese cuanto
tiempo debe pasar a la velocidad actual hasta que su avión se encuentre a 0
pies AGL. No es difícil coger el ritmo. De alguna manera esto es lo que hacen
los pilotos de aviones comerciales: a partir de cierta altitud (500 pies AGL) el copiloto
va "cantando" el altímetro de 100 en 100 pies (500, 400,...) pero
cuando llegan a los 50 "cantan" de 10 en 10 (50, 40, 30, 20...). Si el piloto
percibe el ritmo demasiado rápido es que el suelo se acerca deprisa, la recogida
está siendo lenta y se va a aterrizar bruscamente; si lo percibe demasiado
despacio está recogiendo muy deprisa, el suelo quedará lejos y el avión
alto, también aterrizará duramente.
Estas otras pautas no son recomendables:
Espere a que se le erice el pelo al instructor y entonces comience la recogida.
Esto no es un buen método si algún día quiere volar solo.
Algunos libros sugieren que comience a la altura de un hangar típico.
Esto no es tampoco bueno, porque los hangares tiene distintas alturas y en muchos
aeródromos no hay hangares. Por la misma razón, no es conveniente la sugerencia sobre
comenzar la recogida a la altura típica de un árbol (¿una encina?,
¿un abeto?, ¿un pino?, ¿un bonsái?...).
Puede esperar a que el ancho de la pista subtienda un cierto ángulo en
su campo de visión. Eso le puede poner en problemas si aterriza en aeródromos
con pistas muy anchas o muy estrechas.
Puede pensar en utilizar la percepción de cuan deprisa se le acerca
el suelo. No está mal, pero es difícil de percibir y poco sensitivo
a la fuerza del viento.
Algunos autores sugieren comenzar la recogida a una altura de entre 15 y 30 pies,
dependiendo de la velocidad que lleve, otros entre 10 y 20 pies.
Cadencia de la recogida. La cadencia
con la cual efectuar la recogida depende de la altura a la cual comienza, el ratio
de descenso y la actitud de morro. Si comienza alto, la recogida debe hacerse con
una cadencia más suave que con una altura menor; si el terreno se aproxima
velozmente no se alarme, pero acelere la recogida si no quiere comérselo; si
por el contrario el suelo se acerca despacio la cadencia debe ser más lenta,
aunque cuidando de no quedarse demasiado alto.
La actitud de morro del aeroplano con flaps extendidos es más baja que
con flaps arriba, más morro abajo cuanto mayor sea la extensión de
flaps. En estos casos, para obtener la actitud adecuada el morro debe "viajar"
de abajo a arriba una cantidad mayor que si no lleva flaps. A esto se le une que
cuanta más extensión de flaps lleve más pesado se vuelve el
morro. Si comienza la recogida a la altitud habitual verá acercarse el suelo
más
rápidamente, así que o comienza un poco antes, o recoge con más
rapidez, o ambas cosas (fig.6.3.10).
Resumiendo: el secreto de la recogida
es que si comienza a la altitud correcta y cambia la actitud de morro con la cadencia
necesaria, conseguirá tener al avión volando paralelo a la pista y
muy cercano a ella, con poca velocidad y tendiendo a hundirse; en esa circunstancia
solo tiene que intentar mantener la altitud tirando de cuernos suave y progresivamente
hasta que la pérdida de sustentación haga contactar suavemente el
tren principal del avión con el terreno.
6.3.5 Más sobre la recogida.
Si su aeroplano tiene tren triciclo y Vd toma con las tres ruedas a la vez (las
dos del tren principal y la de morro), eso es una prueba de que su ángulo de
ataque es muy bajo y su velocidad muy alta. Si sucede que la fase de sobrevuelo dura
más tiempo de lo necesario, entonces es que Vd. ha comenzado la recogida con
mucha velocidad y/o la ha iniciado demasiado tarde; la próxima vez cuide la
velocidad y comience la recogida antes.
La actitud propia de morro arriba (en aviones con tren triciclo) bloquea la visión
adelante y no deje ver la línea central de la pista. Por tanto, durante la
última parte de la recogida, la toma, y el comienzo de la carrera posterior
a esta, debe mantener el aeroplano centrado en base a otras referencias, quizá
los bordes de la pista le sirvan. Si pretende mantener la línea central siempre
visible eso implica una actitud de morro bajo y una velocidad muy alta, no le conviene.
Si el avisador de pérdida se enciende y/o suena mientras vuela horizontalmente
a muy pocos pies sobre la pista es una buena señal, está a punto de
tomar suavemente. Por el contrario, si eso sucede al inicio de la recogida o durante
la misma eso es mala señal, seguramente se encuentra demasiado arriba de la
pista y descendiendo: aplique potencia inmediatamente. Esto último le ayuda debido a que:
la velocidad de pérdida con potencia añadida es menor que con potencia
0, debido a la incidencia del aire movido por la hélice sobre las alas. Eso
puede darle suficiente sustentación para continuar la maniobra.
la tasa de descenso es menor y eso hará que el aeroplano no caiga tan rápidamente, y
una mayor cantidad de energía puede ayudarle a "reconstruir" su velocidad.
Por contra, esa adición de potencia implica más tiempo con el avión
en vuelo y por añadidura más distancia horizontal recorrida, esté
atento a la cantidad de pista adicional necesaria y no asuma ningún riesgo para "recuperar"
el aterrizaje; si no lo tiene absolutamente claro la mejor alternativa es hacer
motor y al aire.
El movimiento del volante de control debe ser pausado en el tiempo para que resulte
suave y continuo, manteniéndolo hasta que el avión se encuentre a
punto de contactar con la superficie. Es un error muy común levantar el morro
a "tirones", esto es, levantarlo un poco, esperar a ver que sucede y entonces levantarlo
un poco más, y así sucesivamente. La cuestión que debe plantearse no
es "cuanto debo levantar el morro" sino "con que cadencia debo levantar el morro".
La culminación de la recogida debe ser juzgada por el cambio de actitud
del aeroplano más que por la cantidad de movimiento del volante de control.
Esta actitud debe ser mantenida o modificada por referencia al horizonte y el frontal
del aeroplano.
Una vez comienza la recogida y hasta el contacto con el suelo, el volante de control
no debe empujarse hacia adelante para corregir errores por haber tirado mucho del
mismo. Si ha ejercido mucha presión tirando del volante, esta puede ser relajada
un poco.
Algunos alumnos piensan que es una buena idea esperar hasta el último momento
posible y entonces levantar el morro de una vez, bruscamente, esto es lo que se llama
una recogida "plana". Incluso aunque pueda hacer esto bajo cualquier circunstancia,
hacerlo es una idea cuando menos desafortunada porque:
No deja margen para el error. Si juzga mal la altura o espera un poco más
de lo debido para iniciar la recogida puede que deje un hoyo en el suelo con forma
de avión.
No funciona en todas las circunstancias. Puede funcionar en aviones de entrenamiento
cuando su velocidad es mucho más rápida que la de pérdida, pero
en aeroplanos con una velocidad de pérdida alta, las alas no son capaces de
desarrollar la sustentación suficiente para un cambio súbito en la dirección
de vuelo.
Es difícil conocer con exactitud cuanto debe tirar de cuernos. Si tira
un poco más o un poco menos, o si el avión soporta más peso en
ese vuelo, o si la aproximación se realiza con una velocidad inusual (por ejemplo
con full flap), este tipo de recogida es muy crítica y no le deja tiempo para
compensar cualquier pequeña desviación.
En la fig.6.3.11 podemos ver la diferencia entre una recogida "normal"
y una "plana". En primer lugar el lapso de tiempo N2-N1 es mayor que el
P2-P1 lo cual permite: (1) una transición de la actitud de descenso a la
de vuelo nivelado más suave; (2) corregir posibles desviaciones en velocidad
y/o tasa de descenso; (3) mayor tiempo de respuesta si tuviera que realizar motor
y al aire facilitando dicha maniobra. Por otra parte, al tener el avión en
P2 mayor velocidad que en N2 es necesario "afinar" mucho más al
levantar el morro para mantener la altura y decelerar, si se excede el avión
se irá
al aire con facilidad y si se queda corto el avión contactará con el
suelo a mayor velocidad que en N2. Por último, mientras que el punto N1 no
es excesivamente crítico (puede corregir) el P1 si lo es, no puede recoger
más tarde si no quiere impactar en la pista.
NO aprenda a efectuar recogidas "planas" que funcionan solo con su aeroplano
y no en todas las circunstancias. Con el mismo esfuerzo puede aprender la técnica
"normal" que funciona razonablemente bien en todos los tipos de avión
y en prácticamente todas las circunstancias.
6.3.6 Toma y carrera posterior.
Ya se ha mencionado anteriormente la necesidad de mantener el avión centrado
con la pista. No permita que durante el sobrevuelo de la pista, la toma y la carrera
posterior, el avión pierda la alineación, maneje los pedales para mantener
el eje longitudinal del avión alineado con el eje de pista. Si suele aterrizar
en pistas anchas no se acostumbre a hacerlo desplazado del eje, disciplínese,
si una racha de viento le mueve lateralmente, dispondrá de mayor margen.
No aterrice con los frenos aplicados. Por supuesto, sus pies deben permanecer en
la parte baja de los pedales (timón de dirección y rueda delantera).
Asegúrese que no está presionando los frenos de forma accidental. Espere
a que la totalidad del peso del avión se transfiere de las alas a las ruedas
(es decir, a tener las tres ruedas en el suelo) y el avión decelere antes de
aplicar frenos.
La toma debería ser lo suficientemente suave para que la rueda de morro
permanezca en el aire durante la misma y los 50 primeros pies de la carrera posterior.
Mantener el morro en el aire ayuda a frenar el aeroplano (freno aerodinámico)
y aunque esto no sea especialmente importante salvo en pistas muy cortas, ahorra dinero
en frenos y neumáticos.
Mantenga el control durante toda la carrera, recuerde que el vuelo no acaba hasta
que tenga el aeroplano en el aparcamiento, totalmente frenado y con los procedimientos
de parada efectuados.
En aviones con tren triciclo, una vez tome con el tren principal no relaje la presión
atrás sobre la columna de control, mantenga en el aire la rueda de morro y
a medida que la velocidad decrece y los mandos se vuelven menos efectivos permita
que esta baje suavemente y contacte con el terreno. Espere que la velocidad se reduzca
antes de comenzar a frenar y entonces no lo haga bruscamente sino por emboladas.
Para parar en la menor distancia posible, si aterrizó con flaps retráigalos
cuando el avión tenga las tres ruedas en el suelo, aplique frenos por emboladas
y después tire del volante de control atrás un poco.
Salvo que la torre le diga otra cosa, se espera que el avión continue en
la dirección del aterrizaje y abandone la pista hacia la calle de rodadura
por la salida más cercana y sin demorarse. Ahora bien, si para ir a la calle
de rodadura tiene que cruzar alguna pista necesita permiso expreso de la torre. Si
tiene que retroceder por la pista para ir al aparcamiento, no lo haga sin permiso
de la torre "MAG47 solicita backtrack sobre pista dos ocho" y en
aeródromos no controlados informe a los demás tráficos sobre
este hecho "MAG47 haciendo backtrack sobre pista cero nueve". Por
supuesto que debe cerciorarse que puede hacerlo con seguridad y sin interferir las
maniobras de otros tráficos.
Después de abandonar la pista, efectúe los procedimientos de post-aterrizaje.
Estos suelen incluir: subir flaps, bomba de combustible OFF, luces de navegación
OFF,... (fig.6.3.13). Hágalo tranquilamente pues dispone de tiempo suficiente
mientras rueda hacia el aparcamiento. Vigile que durante la rodadura no sale otro
avión a la calle de rodaje por una salida anterior (Ver
4.8.4).
Hasta que no tenga el avión totalmente parado no ha terminado el vuelo,
no pierda la concentración. Mi experiencia personal se lo aconseja, el único
accidente que he sufrido (hasta ahora y espero que siempre) sucedió así:
después de una buena toma durante mi instrucción, de vuelta al aparcamiento
por una calle muy estrecha, mi instructor se relajó en exceso saludando a algunas
personas que estaban por allí y aunque yo estaba atento a la rodadura calculé
mal la distancia del extremo de un ala a los aviones aparcados. Resultado: rompí
el extremo del ala al golpear el morro de un avión estacionado y el avión
no pudo volar en dos semanas. No hubo daños personales, salvo en mi orgullo
y en el del instructor, pero provocamos innecesariamente pérdidas económicas
a la escuela de vuelo. Puedo asegurar que desde entonces procuro hacer los rodajes,
previos y posteriores al vuelo, con extrema atención.
6.3.7 Otras percepciones y buenos hábitos.
Aunque debe chequear a menudo el indicador de velocidad durante la aproximación
final, ignórelo durante la recogida. Es verdad que el indicador de velocidad
es el mejor instrumento que tiene para medir el ángulo de ataque (como ya se
dijo), pero en este caso quiere aterrizar el aeroplano con un alto ángulo de
ataque y debe percibir este ángulo mediante ayudas visuales. Durante la recogida,
el indicador de velocidad no le dice nada sobre el ángulo de ataque o cualquier
otro dato que necesite conocer.
No es mala idea controlar su velocidad de acuerdo a su impresión del movimiento
del avión respecto al suelo, pero sobre todo permanezca atento al ángulo
de ataque. Las percepciones de velocidad respecto al suelo cambian conforme a:
La fuerza del viento en cara.
El modelo de aeroplano.
Densidad de altitud.
Esta percepción le puede ayudar, porque si nota que la velocidad respecto
al suelo es desmesurada debe plantearse si no estará aterrizando con viento
de cola. En ese caso haga motor y al aire, observe bien la dirección del viento
e inténtelo de nuevo con el viento en cara. Recuerde también que la
indicación de velocidad vertical (fpm) y la potencia requerida en la aproximación
final le dice mucho sobre si tiene viento en cara o en cola.
La aplicación de los controles en el descenso es algo diferente si este
se hace asistido por la potencia del motor o si se realiza sin potencia (planeo),
la maniobra de planeo requiere una técnica algo más refinada. La diferencia
está causada principalmente por dos factores: por un lado la ausencia del flujo
de aire proporcionado por la hélice y por otro la menor efectividad relativa
de las superficies de control a baja velocidad (controles perezosos). Recuerde que,
tal como se evidencia en la maniobra de vuelo lento, durante la recogida y el aterrizaje
la velocidad es baja y la hélice lleva pocas r.p.m. Esto significa que los
mandos están "perezosos" y que es necesario más cantidad de
movimiento del volante de control que en vuelo normal.
Desde el principio, habitúese a manejar el volante de control con una mano
y mantener la otra sobre la palanca de gases durante todo el aterrizaje (lo mismo
en los despegues). Cuesta un poco pero es necesario. Si se desarrolla alguna situación
que requiera la inmediata aplicación de potencia, el tiempo necesario para
reconocer el problema, mover la mano a la palanca de gases, abrirlos y que el motor
responda se puede hacer demasiado grande. Los rebotes sobre la pista en los primeros
aterrizajes no son infrecuentes y el uso apropiado de la palanca de gases en el momento
exacto es imperativo.
Practique tanto las aproximaciones asistidas con potencia como planeando con los
gases cortados. Este último tipo de aproximación es muy necesario para
tomarle el pulso al planeo del aeroplano, sentido que le ayudará en caso de
un aterrizaje de emergencia.
6.3.8 Breve resumen del aterrizaje.
Seleccione un punto de referencia para la toma en el primer tercio de la superficie.
Establezca una aproximación estabilizada en velocidad y potencia.
Use el cabeceo arriba o abajo para mantener la velocidad. Suba el morro para disminuirla
o bájelo para incrementarla.
Use potencia para mantener la altura en la senda; más potencia para aumentar
la altura (subir a la senda) o menos potencia para disminuirla (bajar a la senda).
Mantenga la alineación con el eje de la pista aplicando coordinadamente
alerones y pedal. Si está en corta final mantenga esa alineación usando
solo los pedales.
Cuando se encuentre a la altitud de recogida, si lleva alguna potencia redúzcala
suavemente a 0. En aviones que caen rápidamente o si aterriza con full flap
puede interesarle cortar potencia algo más tarde e incluso justamente con el
avión nivelado sobre la superficie, pero tenga en cuenta que cuanto mas tarde
en cortar gases mayor será la longitud de pista necesaria para aterrizar.
Suave y continuamente tire de cuernos para recoger; si lo hace demasiado despacio
el avión impactará en la pista, y si demasiado deprisa se encontrará
con un "globo". La cadencia en la recogida depende de la altura a la que
comience esta y las velocidades vertical (tasa de descenso) y horizontal que lleve
en ese momento.
Mantenga el avión sobrevolando la pista a muy pocos pies de esta. A medida
que tiende a hundirse siga levantando el morro suave y continuamente. Si la longitud
de pista lo permite, mantengalo así tanto tiempo como pueda. El aeroplano irá
perdiendo velocidad y cuando esta sea insuficiente para mantenerlo en el aire caerá
suavemente con el tren principal en la pista.
Después que el avión toque con la superficie, mantenga la presión
sobre el volante de control para sostener la rueda de morro en el aire; según
disminuye la velocidad aminore poco a poco esa presión para dejarla caer suavemente
sobre la pista.
Con todas las ruedas en el suelo, dependiendo de la longitud de la pista, deje
que el avión decelere y entonces use los frenos. No los aplique violentamente,
si necesita frenar en poco espacio frene a emboladas. Si llevaba flaps extendidos,
recogerlos ayuda a la frenada.
Ruede con el avión controlado hasta la salida más próxima
a las calles de rodaje.
Hasta que no pare el motor el vuelo no ha terminado, no relaje la concentración.
Sumario:
Los factores sustentación y resistencia puede ser variados por el piloto
mediante el uso de flaps. Cuando se extienden flaps la velocidad disminuye debido
a la mayor resistencia, el ángulo de incidencia es menor, lo cual supone una
menor actitud de morro menos elevada, y la senda de aproximación se hace más
pronunciada.
Puede necesitar extender flaps por varias razones: para aterrizar con una velocidad
menor si el campo es corto o blando; si tiene obstáculos cercanos a la pista
que obliguen a aproximarse con un ángulo relativamente mas acentuado; para
corregir un exceso de altitud en la senda, etc.
Con flaps abajo, las velocidades de aproximación son mas bajas que si esta
se hace con flaps arriba. El piloto debe conocer con exactitud las distintas velocidades
con diferentes extensiones de flap.
Al extender flaps debe adaptar los parámetros de vuelo a esa nueva configuración
y compensar el avión. No debe extender flaps mientras vuele con una velocidad
superior a la indicada por el fabricante (mayor valor del arco blanco).
En condiciones de viento racheado o fuertemente cruzado es aconsejable aterrizar
con extensiones de flap menores que full flap (parcial flap) e incluso con flaps arriba
si la longitud de pista lo permite.
El viento en cara agudiza la senda de aproximación y reduce la distancia
recorrida, mientras que el viento en cola reduce el ángulo de la aproximación
e incrementa la distancia recorrida. El piloto debe tener en cuenta el viento antes
de aterrizar.
En presencia de viento la dirección de vuelo relativa al suelo no es la
misma que la dirección de vuelo a través del aire. Con viento nulo ambas
coinciden, pero con viento en cara o en cola, difieren.
Para corregir el efecto del viento en cara, puede comenzar la aproximación
un poco más cercano a la pista, o aproximarse con un poco más de potencia,
o ambas cosas, pero la solución más sencilla reside en una regla de
oro: "con viento de intensidad moderada o alta, incremente la velocidad de
aproximación en 1/4 de la velocidad del viento".
Al comenzar la aproximación final, el piloto debe estimar el punto de aterrizaje
juzgando el ángulo de descenso. Si en algún momento estima que sobrepasará
dicho punto: a) si tiene potencia aplicada disminúyala, b)
incremente la extensión de flaps para aumentar la resistencia, y c)
adapte el aeroplano a la nueva velocidad cambiando la actitud de morro en la cantidad
necesaria.
Si estima que no llegará al punto elegido: a) Incremente
la potencia y el ángulo de ataque para mantener la velocidad, b)
reajuste la senda. Como norma general nunca intente corregir esta situación
retrayendo flaps, ello provocaría una disminución súbita de la
sustentación y que el aeroplano se hunda más rápido todavía.
No caiga en la tentación de tratar de aplanar la senda simplemente levantando
el morro del avión. Si ve que en su descenso se queda corto nunca
intente aplanar la senda solo levantando el morro; en lugar de ello,
levante el morro y además añada potencia simultáneamente.
Controle la velocidad mediante la actitud de morro y el ángulo de descenso
con la potencia. Si cambia una de estas variables debe cambiar simultánea y
coordinadamente la otra.
La recogida es la fase del aterrizaje durante la cual el piloto hace
una suave transición desde la actitud de morro abajo, propia del descenso,
a una actitud de morro arriba propia para contactar con la superficie.
El objetivo de la recogida es pasar de una dirección de vuelo descendente
a una dirección de vuelo paralela a la pista, con el avión a unos pocos
centímetros sobre esta y decelerando paulatinamente hasta que la insuficiente
sustentación le haga contactar con el terreno con la menor energía (velocidad+altura)
posible.
Para realizar una buena recogida, debe estimar correctamente cuanto debe transcurrir
hasta que: a) la dirección de vuelo sea horizontal, b) alcance el nivel de
vuelo más cercano al suelo, y c) decelere hasta la velocidad adecuada para
contactar con la superficie.
El tiempo a estimar depende de la velocidad que tiene el avión en el momento
de la recogida, la altitud a la cual se inicia esta, y la cadencia de cambio de actitud
de morro abajo a morro arriba.
Esta cadencia depende de la altura de comienzo de la recogida, el ratio de descenso
y la actitud de morro. Si comienza tarde, lleva full flaps, observa que el terreno
se aproxima velozmente o su tasa de descenso es alta, la cadencia debe ser más
rápida que en condiciones normales. Si por el contrario comienza demasiado
pronto, no lleva flaps extendidos, el suelo se acerca despacio o la tasa de descenso
es pequeña, esta cadencia debe ser más lenta.
En aviones con tren triciclo se toma con una actitud tal que el avión contacte
con el tren principal en la superficie mientras la rueda de morro permanece en el
aire; con patín de cola se toma con las tres ruedas a la vez.
Durante la recogida, la toma, y el comienzo de la carrera posterior a esta la
línea central de la pista no es visible debido a la actitud de morro arriba
del avión. Debe centrar el aeroplano por otras referencias, quizá los
bordes de la pista. Si pretende mantener la línea central siempre visible eso
implica una actitud de morro bajo y una velocidad muy alta, no es conveniente.
El movimiento del volante de control en la recogida debe ser suave y continuo,
manteniéndolo hasta que el avión se encuentre a punto de contactar con
la superficie. No levante el morro a "tirones". Es mejor tener en cuenta
"con que cadencia debe levantar el morro" que no "cuanto debe levantar
el morro".
NO aprenda a efectuar recogidas "planas" que funcionan solo con su aeroplano
y no en todas las circunstancias.
Mantenga los pies en la parte baja de los pedales para aterrizar centrado sobre
la pista y asegúrese que no presiona los frenos de forma accidental. Antes
de aplicar frenos espere a que la totalidad del peso del avión se transfiera
de las alas a las ruedas.
Recuerde que el vuelo no acaba hasta que tenga el aeroplano en el aparcamiento,
totalmente frenado y con los procedimientos de parada efectuados. No pierda la concentración
tras la toma.
Tome el hábito de manejar el volante de control con una mano y mantener
la otra sobre la palanca de gases durante todo el aterrizaje.
Practique aproximaciones asistidas con potencia y planeando con los gases cortados.
Esto último es muy necesario para tomarle el pulso a la capacidad de planeo
del aeroplano, sentido que le puede salvar la piel en un aterrizaje de emergencia.
(1).
Recuerde que este manual trata sobre aviones
ligeros. Si se fija como aterrizan los grandes aviones comerciales observará
que ya vienen desde bastante lejos con el morro arriba. Eso no significa que no "recojan",
sino que comienzan esta maniobra muchísimo antes y de manera más pausada.
La razón es fácil de entender, cuanto mayor sea el peso del avión
mayor es su inercia (resistencia al cambio de dirección) y antes ha de comenzarse
a "nivelar" y cambiar la actitud de morro.
(2).
Recordando que: Sustentación= CL × ½dV² × S,
es patente que con esta técnica el piloto está intentando
mantener constante la sustentación incrementando el valor CL a
medida que V² se reduce.