PREVUELO


4.1   BAUTISMO Y PRIMER VUELO.

Hay muchos y buenos pilotos de aeroplanos que no conocen exactamente como funciona este, lo mismo que hay buenos interpretes de piano que no necesitan saber como está fabricado. ¿Quiere esto decir que saber porqué el avión hace lo que hace es estéril?. No, ni mucho menos. Un buen piloto es aquel que ha desarrollado unos buenos hábitos de pilotaje y los interioriza como propios, jugando la teoría un papel muy importante como base de este desarrollo. Conocemos por ejemplo como y porqué se produce una pérdida, pero si de repente sufrimos una nuestro cerebro no estará para teorías, posiblemente incluso se bloquee; una buena práctica será la que nos saque de esta situación sin sufrir sobresaltos. El principal objetivo de la instrucción de vuelo es este, desarrollar en el alumno unos buenos hábitos de pilotaje, sirviéndose de los conocimientos teóricos como base.
Puede leerse libros de aviación, manuales, teorías, estas páginas u otras, lo que le parezca mas adecuado. Mi experiencia personal me permite recomendarlo, pues creo que mi técnica de pilotaje ha mejorado, dentro de lo que cabe, gracias a mi mejor conocimiento sobre la materia. Pero solo sacará el mejor provecho de todo ello si se sube a un avión y practica con un instructor hasta que los buenos hábitos de pilotaje sean como una segunda naturaleza.


4.1.1   Bautismo de vuelo.

Obtener un título de piloto, ya sea de avioneta, ultraligero, velero, globo aerostático, y creo incluso que de escobas si hubiera, supone realizar un curso que en España no es barato precisamente. Y si alguien se hace piloto no creo que sea para presumir sino para poder volar. Y las horas de vuelo tampoco son una bagatela. Esto no es motivo para privarse de un sueño, pues con seguridad nos gastamos más dinero en cosas superfluas y muchas escuelas solo exigen un pequeño desembolso inicial y luego se paga a medida que se vuela, pero si para tomarse las cosas con cautela. Si ninguna persona en sus cabales se tira a una piscina sin comprobar antes si hay agua, porque no probar la sensación del vuelo antes de comprometerse. En la mayoría de los aeródromos seguro que hay una escuela, cuando no varias, que por una módica cantidad proporciona un bautismo de vuelo a cargo de un instructor.

En otro orden de cosas, conozco algunas personas que cuando les menciono mi afición (mas bien pasión) me proponen les dé un paseo en avioneta. Son de esas cosas que mucha gente quiere hacer pero no lo hace. A todos ellos suelo responderles lo mismo: les acompaño al aeródromo, les presento a los instructores, y por el mismo dinero que cuesta una buena cena les proporcionan un bautismo de vuelo, incluyendo a su pareja, un amigo, una amiga, etc.. Si se tiene el gusanillo o el capricho de volar, porqué no darse el placer de un vuelo cuando se pueda.


4.1.2   Primer vuelo.

El primer vuelo como alumno debiera incluir poca instrucción como tal, pues la excitación del vuelo y la falta de concentración del estudiante impide que pueda asimilar normalmente las primeras enseñanzas. El instructor no debe pretender del alumno que entienda y comprenda todo lo que le explica, es más, un exceso de instrucción puede producir confusión y agobio en el alumno. Una duración de poco más de media hora es suficiente para el primer vuelo; más corto no da para nada y mayor duración no aporta mucho porque el estado emocional del alumno le hace impermeable a las explicaciones.
Que el instructor comente al alumno que todas las cosas aparentemente complicadas que realiza las hará él con toda normalidad a medida que avance la instrucción, puede fomentar en el estudiante un espíritu positivo de aprendizaje y confianza. En este primer contacto con el avión, el rol del estudiante debe ser el de un observador, siendo lo más importante que comience a acostumbrarse a la sensación del vuelo y a la apariencia del mundo desde el aire.
Dentro de los límites de la seguridad, se debe consentir al alumno que maneje los mandos de vuelo libremente, aprovechando para darle unas nociones básicas sobre movimientos y actitudes del avión.

El alumno debe hacer lo posible por sentirse relajado y a gusto, disfrutar del vuelo y de la vista del mundo que conoce, desde otra perspectiva. Este primer vuelo puede resultar una nueva experiencia de lo más interesante, proporcionando sensaciones hasta ahora desconocidas. Familiarícese con ellas y disfrútelas.
Mentalícese y sea positivo. ¿Quién no recuerda los apuros sufridos aprendiendo a conducir un automóvil, y sin embargo con el tiempo este se maneja con toda naturalidad?. Como en toda actividad, lo que ahora parece complicado o difícil, se irá haciendo cada vez más fácil a medida que progrese la instrucción.
No debe dejarse sin preguntar todo aquello que ofrezca alguna duda, no solo en este vuelo sino como norma general. La voz del instructor debe ser claramente audible y comprensible; en caso contrario dígaselo. No caiga en el extremo de querer absorber todos los conocimientos a marchas forzadas; todas las enseñanzas son graduales y cada nuevo conocimiento se comprende mejor apoyándose en lo aprendido anteriormente.

El alumno ocupa el asiento desde el cual a partir de ahora pilotará el aeroplano, y puede que el instructor incluya en este primer vuelo alguna práctica relajada de rodaje y actitudes y movimientos del avión.
Como alumno, mantenga sus manos suavemente en los mandos de control (cuernos) y los pies apoyados en los pedales pero sin presionarlos. De esta forma, puede sentir los movimientos que realiza el instructor. Este, posiblemente enfatizará que no es necesario realizar grandes movimientos en los mandos, sino que por el contrario, estos han de ser pequeños y suaves. Quizá incluso demuestre al alumno como se pilota un avión sin necesidad de aferrarse a los mandos; que en su manejo, un movimiento firme no supone brusquedad ni está reñido con la suavidad.
Esta lección debe ser aprendida para siempre: con los mandos no solo controlamos el avión sino que además a través de ellos percibimos su pulso.
Posiblemente, el instructor indique la situación de algún lugar conocido o pregunte al alumno si reconoce donde se encuentra. Su intención es ir acostumbrando al alumno a orientarse en el espacio y a familiarizarse con algunos lugares próximos al lugar donde se vaya a realizar la instrucción futura.

Es importante en este primer vuelo que el avión esté bien compensado y elegir un día con buen tiempo.

No debe uno desanimarse si a lo largo del entrenamiento el instructor parece agobiarnos con preguntas a las cuales no somos capaces de responder. Unicamente trata de desarrollar criterio propio en el alumno, criterio que le será muy necesario cuando comience a volar solo.

El alumno comparte la responsabilidad del instructor en cuanto a observar si hay otros aviones maniobrando en las cercanías o que se dirigen hacia ellos. En caso afirmativo debe hacérselo saber al instructor porque es posible que este no se haya percatado dado que no tiene ojos en la nuca ni puede ver todo.

Desde este momento y a lo largo de todo el proceso de aprendizaje, es muy importante dejar claro como se produce la transferencia del mando del avión. La frase con la cual el instructor indica que toma el mando, por ejemplo "mío el avión", debe ser concisa y dicha con voz suficientemente clara y audible.


Sumario:

  • El principal objetivo de la instrucción de vuelo es desarrollar en el alumno unos buenos hábitos de pilotaje, sirviéndose de los conocimientos teóricos como base.
  • Antes de comprometerse en algún curso, es recomendable y cuesta poco tomar un bautismo de vuelo.
  • El primer vuelo tiene más de toma de contacto y observación por el alumno que de instrucción formal.
  • Es bueno que el alumno comience a acostumbrarse a las sensaciones en un medio nuevo para él.
  • Comience a sentirse relajado y a gusto, disfrute del vuelo, aprenda que el avión se controla mediante movimientos cortos y suaves.
  • No dude en preguntar, pero sea paciente. Todas las enseñanzas son graduales y cada nuevo conocimiento se comprende mejor apoyándose en lo aprendido anteriormente.
  • Sobre todo, prepárese para desarrollar unos buenos hábitos de pilotaje que pasen a ser como una segunda naturaleza.
  • El instructor no lo ve todo, por lo que el alumno debe ayudar a observar si hay otros aviones en el área de maniobras que pueden suponer riesgo de colisión.
  • Desde este momento, debe quedar claro como se produce la transferencia de control del avión, mediante una frase concisa dicha en tono alto y claro, por ejemplo "mío el avión".